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1.- INTRODUCCIÓN.

Cuando se encuentra uno con un acontecimiento de tal calibre, y no sólo desde el punto de vista histórico sino también social, cultural y político, como las causas, el desarrollo y las consecuencias del proceso de independencia de Haití, no puede sino sorprenderse del desconocimiento general. De hecho resulta complicado encontrar a quien, desde el principio, puede ubicar geográficamente al país. Probablemente esto obedezca a las características del proceso que llevó a la independencia de la primera república negra del mundo y la segunda república americana .

El hecho de que una rebelión de esclavos derrotase a los ejércitos de las primeras potencias mundiales: Francia, Gran Bretaña y España, arrumbara el esclavismo y depusiera el gobierno colonial de los europeos, debió de suponer un cataclismo socio-político. Los coetáneos debieron mirar a Haití con un temor reverencial, no sólo por su relación con la Revolución Francesa y la extensión a los territorios de ultramar de los ideales que la soportan y alientan, sino por significar o poner de manifiesto que el pueblo, incluso un pueblo de esclavos, puede tomar las riendas de su futuro y establecer un estado-nación.

Cabe suponer que el impacto que tal acontecimiento debió de suponer para la sociedad estadounidense, sobre todo de los estados esclavistas del Sur. Es significativo al respecto, el hecho de que los Estados Unidos no reconociesen la independencia de Haití hasta 1862, cuando se separaron los estados esclavistas del sur . La independencia de Haití fue un punto de inflexión en la Historia, el epicentro de la cuestión racial y foco de atención para el esclavismo.

Impactante y sobrecogedora es la historia de un personaje, Toussaint L’Ouverture, en el desarrollo de los acontecimientos, sobre todo por las múltiples disonancias psicológicas con las que tuvo que lidiar. Toussaint tuvo que estar paralelamente y al mismo tiempo del lado de concepciones diametralmente opuestas de la vida y de la política. En La Revolución pero contra los revolucionarios; con Francia pero contra sus ejércitos; contra Inglaterra y contra España, pero a su lado, combatiendo a su amada patria; con sus hermanos, los esclavos, y contra ellos para no traicionar sus principios; y, finalmente, quizá lo más trágico, consigo mismo y contra sí, pese a todo finalmente triunfante. Incluso en las tristes horas del cautiverio que precedió a su indigna muerte, Toussaint L’Ouverture, no cejó en su empeño de hacer Historia. Yo creo que, en la medida en que podamos contribuir a que esta historia no se olvide le estaremos devolviendo a ese gran hombre, con sus luces y sus sombras, parte de lo que nos entregó tan generosamente unas veces y tan interesadamente otras. En todo caso, lo considero una obligación moral.

2.- BREVE CONTEXTO HISTÓRICO.

En 1788, un año antes del estallido de La Revolución Francesa, la colonia de Santo Domingo (Saint Domingue) era la joya de la Corona francesa. La parte francesa de la isla La Española, en el Caribe, convirtió a la metrópoli en el primer productor mundial de artículos coloniales (azúcar, café, cacao, índigo , etc…). El principal problema de la colonia eran las enormes desigualdades sociales cuyo origen hay que buscarlo en el modo de producción esclavista ya que el sistema de castas que definía se basaba sobre la explotación de la cada vez más numerosa población esclava, mayoritariamente de origen africano .

La Revolución Francesa de 1789, con sus principios sobre la igualdad de todos los seres humanos , no abordó, probablemente por el contexto europeo en que se gestó, la cuestión del esclavismo, aunque sí la igualdad entre la población colonial blanca, la criolla y la mulata. En 1790, La Revolución ha llegado a la colonia francesa de Santo Domingo, donde las clases dominantes se organizan en una Asamblea que, al menos al principio, es profundamente anti-revolucionaria, declarándose partidaria del Rey (Luis XVI), hablando incluso de emancipación .

Las hostilidades, que empezaron en 1791 con una revuelta de la población esclava, cuya lucha se prolongó durante 12 años. El 29 de agosto de 1793 se abolió la esclavitud en la colonia francesa . En 1797, Toussaint fue nombrado General de División y Comandante de un ejército netamente autóctono, que inflingió una dura derrota a las tropas británicas. En 1798 Toussaint firmaría un tratado con Gran Bretaña (Tratado de Pointe-Bourgeoisie), el primer acto de soberanía haitiana (LUCENA, 2007). En 1799 el tratado lo firmó con los Estados Unidos de Norteamérica. El 8 de julio de 1801 la Asamblea Colonial firmó una Constitución para la isla y Toussaint dirigió una dictadura militar (LUCENA, 2007). Napoleón no aceptó el gobierno de Toussaint y en 1802 fue arrestado y deportado a Francia, donde moriría al año siguiente. El 18 de noviembre de 1803 las tropas negras al mando del general Jean Jacques Dessalines derrotaron al ejército napoleónico y el 1 de enero de 1804 proclamase la independencia de Haití. En 1805 Dessalines se declaró emperador constitucional con el nombre de Jacques I (ALCAZAR Y TABANERA, 2007) El artífice de todo ello y su principal protagonista, Toussaint L’Ouverture, que fallecía en París, cautivo del país al que siempre entregó su lealtad, el 17 de abril de 1803, jamás vio un Haití independiente.

3.- TOUSSAINT L’OUVERTURE.

3.1.- NOTAS BIOGRÁFICAS.

Toussaint L’Ouverture (1743-1803), cuyo nombre original era François Dominique Toussaint Bréda , era hijo de un esclavo de origen africano, hijo de un reyezuelo local, que estuvo bajo la protección de un plantador en la isla, circunstancia ésta que le proporcionó un nivel de vida diferente al del resto de sus compatriotas. Se convirtió al cristianismo y tuvo ocho hijos, el mayor de los cuales fue Toussaint. Toussaint aprendió los rudimentos del francés y recibió una mínima instrucción gracias a un esclavo, Pierre Batiste, que había sido a su vez mínimamente ilustrado por misioneros católicos. Esto y su inusual inteligencia (JAMES, 1980) le permitió ser relativamente libre y ocupar cargos de cierta responsabilidad en la plantación. Obtuvo la libertad en 1776, formó una familia y consiguió tener su propia explotación agrícola .

Desde 1791, Toussaint L’Ouverture se convirtió en un personaje principal en la revolución haitiana, hasta el punto de llegar a dirigir la colonia y enfrentarse al mismísimo Emperador de Francia, Napoleón Bonaparte. Sin embargo, el líder negro murió en París, encarcelado por orden de Napoleón, el 7 de abril de 1803 .

3.2.- SU PAPEL EN LA REVOLUCIÓN DE LOS ESCLAVOS.

Hay que tener en cuenta que, como señala C.L.R. James, Toussaint no provocó la revolución, sino que fue ésta la que trajo a Toussaint, convirtiéndolo en lo que fue. El esclavo negro que gobernó la colonia francesa pertenecía a un estatus privilegiado, o por lo menos lo era en comparación con la situación en que vivían el resto de las personas esclavas . Por eso, la revolución de 1791 la vio Toussaint cumplidos los 45 años, aunque no tardó en ponerse al frente de la insurrección. La revolución se inició a mediados de agosto de 1791 en Bois-Caïman, al norte de la isla, auspiciada por un sacerdote vudú, llamado Boukman , un mes después, el ex esclavo Toussaint Bréda se unió a la revolución.

En 1793 la Revolución Francesa, que se desarrollaba en la metrópoli desde 1789, jugó un papel importante en la revolución de Haití. La ejecución del Rey, Luis XVI, el 21 de enero de 1793, influyó en que la insurrección esclava de la colonia francesa de Saint Domingue estableciera un pacto con las fuerzas de ocupación españolas, que dominaban la mitad del territorio de la Isla, de tal manera que Toussaint L’Ouverture se convirtió en oficial del ejército español, aunque sólo mandaba sobre una tropa íntegramente negra. Sonthonax, comisario de La Revolución, enviado desde la metrópoli el año anterior para otorgar la ciudadanía a los hombres libres de color, se ve obligado a enfrentarse a las tropas realistas sublevadas, por lo que precisa de la ayuda de mulatos y esclavos, lo que le lleva a decretar la abolición de la esclavitud en la colonia a finales de agosto de 1793 . Pero L’Ouverture permaneció fiel a España e inflingió duras derrotas a las tropas francesas: la deserción del teniente coronel Nully; la captura del general Brandicourt y los tres destacamentos que mandaba; la toma de Ennery, Gonaïves, etcétera .

La invasión británica de finales de 1793 y principios de 1794, descubrió a Toussaint que ni la monarquía hispánica ni la británica iban a liberar a los esclavos de Santo Domingo, sino que todo apuntaba a que una vez controlasen la colonia todo volvería al estado anterior a 1791. Tampoco la República Francesa parecía muy preocupada por la abolición de la esclavitud, negocio que seguía proporcionando grandes beneficios a las compañías “negreras”, pero al menos el comisario Sonthonax había abolido la esclavitud en la colonia en 1793. En un giro inesperado de los acontecimientos, el 4 de febrero de 1794 la Convención Nacional de la República Francesa decretó la abolición de la esclavitud en todas las colonias y, en consecuencia, Toussaint L’Ouverture volvió a cambiar de bando.

La derrota española en la guerra que libraba contra Francia en Europa concluyó con la Paz de Basilea, firmada el 22 de julio de 1795, por la que España entregaba a Francia la parte oriental de la Isla de Santo Domingo, pero el traspaso de soberanía no fue inmediato . La consecuencia es que la población mulata buscó alianzas con británicos y españoles a fin de conseguir el gobierno de la colonia, circunstancia que llevaría implícito el regreso de la esclavitud para la población negra. De hecho, a finales de marzo de 1796, los mulatos protagonizan un intento de golpe de estado , que Toussaint sofocó rápidamente.

A caballo del cambio de siglo, entre 1799 y 1800, Toussaint consigue el poder en la isla de Santo Domingo, que confirmará incluso Napoleón, sobre todo tras su victoria frente a España el 21 de enero de 1800, momento en que el gobernador español traspasa el gobierno. Al año siguiente, Toussaint L’Ouverture consolidará su liderazgo al elaborar una Constitución que en esencia le otorgaba el poder absoluto , pero que Napoleón no podía aceptar. En diciembre de 1801 Francia envió una expedición de 20.000 soldados para poner fin a la aventura constitucional de L’Ouverture. Las tropas francesas desembarcaron en febrero de 1802, al mando del general Leclerc, cuñado del mismo Napoleón y el 7 de junio, tras una larga y sangrienta guerra, los franceses capturaron a Toussaint, que fue deportado a Francia donde moriría, encarcelado, el 7 de abril de 1803.

3.3..- EL PRIMER GOBIERNO DE HAITÍ.

La muerte de Toussaint no significó la victoria de Napoleón, cuyas tropas eran presa de la fiebre amarilla, sino todo lo contrario. El general Dessalines derrotó a las tropas francesas, dirigidas por el nuevo gobernador, Rochambeau, nombrado a la muerte de Leclerc por fiebre amarilla, que había iniciado un verdadero genocidio en la colonia . De tal manera que el 31 de diciembre de 1804, Dessalines, Christophe y Clairveaux (dirigentes históricos de la revolución haitiana), proclamaron la independencia de la isla, que adquirió el nuevo nombre de Haití.

Dessalines inició su gobierno llevando a cabo una masacre contra la población blanca de la ex colonia, aunque el genocidio afectó en menor medida a quienes tuvieran alguna cualificación laboral, dado que, pese a todo, había que levantar un país arrasado por las guerras. Sin embargo, el resultado de la independencia haitiana es hoy un país que está en la lista de los más pobres del mundo.

4.- LOS JACOBINOS NEGROS.

El libro de Cyril Lionel Robert James cayó en mis manos casi por casualidad, mientras buscaba en la biblioteca de “Humanitats” de la Universitat de València, bibliografía sobre la independencia de Haití. De este libro me llamó la atención, además del enfoque marxista de su autor, el estilo narrativo que adopta el historiador trinitense para abordar con toda la rigurosidad que exige el análisis de la independencia de Haití y la influencia en ella de Toussaint L’Ouverture.

Aunque en ocasiones el relato adquiere tintes panegíricos y el autor no se priva de pontificar sobre cuestiones morales, lo cierto es que quien lea “Los Jacobinos Negros” va a quedar atrapado por una historia que en general nos es desconocida a una gran mayoría, narrada además con un ritmo vibrante. Por eso, cuando ya tenía perfilado el trabajo sobre la independencia de Haití, creí conveniente modificarlo para darle más importancia al análisis de este libro de C.L.R. James. Veremos si tenía razón o no.

4.1.- EL AUTOR. C.L.R. JAMES.

Cyril Lionel Robert James, nacido en Trinidad y Tobago en 1901, cuando las islas eran todavía colonia británica, y fallecido en Londres en 1989. Fue historiador, periodista, ensayista y analista marxista , que escribió, entre otras: Toussaint L’Ouverture (play) (1936); The Black Jacobins: Toussaint L’Ouverture and the San Domingo Revolution (1938); American Civilisation (1949); y A History of Pan-African Revolt (1969).

En la década de los años 30 del siglo XX, James vivió en el Reino Unido, en Londres, donde tomó contacto con la corriente marxista de la historiografía británica y transitó del marxismo al trotskismo. Posteriormente, en 1938, James viaja a los Estados Unidos de América, invitado por el partido socialista estadounidense (SWP), donde desarrolló diversas funciones políticas. En 1953 es expulsado del país y regresa a Gran Bretaña y en 1958 regresa a Trinidad y Tobago para dirigir un periódico nacionalista, The Nation, vinculado al partido independentista People’s National Movement (PNM). También escribió un libro sobre la independencia de Ghana, una experiencia socialista en África, Nkruma and the Ghana Revolution (1977).

4.2.- BREVE SÍNTESIS DEL LIBRO.

La edición en castellano que he manejado para la elaboración de este trabajo, de la editorial Turner Fondo de Cultura Económica, del año 1980, está prologada por James Walvin , quien resalta que C.L.R. James pone de relieve la influencia de la diáspora africana en el desarrollo económico del continente americano. También señala que Los Jacobinos Negros, la obra de JAMES, ha sido considerado un libro “antiimperialista” .

El libro está dividido en cuatro partes, claramente diferenciadas. La primera parte, que ocupa los tres primeros capítulos: I.- La Propiedad; II.- Los Esclavos; y III.- Parlamento y Propiedad, la dedica el autor a realizar un análisis de la estructura política, social y económica de la colonia, primero española y luego la división de la isla entre España y Francia. El autor establece en la dinámica económica y social de la colonia, basada en el esclavismo, las causas últimas del estallido revolucionario de la población esclava, cuyas condiciones de vida eran, según James, tan extremas que no había otra salida. La descripción de las condiciones de vida de la población esclava resulta escalofriante, describiendo los duros castigos físicos que arbitrariamente les infringían sus propietarios. Porque la población esclava es una propiedad más de los colonos franceses, de los mulatos e incluso de algunos negros libres, dado que el propio Toussaint llega a tener esclavos. El enfoque, claramente marxista, carga el acento sobre la “superestructura” económica, el modo de producción esclavista, como el motivo que provoca la revolución de los esclavos , pero también influyen otros aspectos, dado que no es casualidad que la insurrección se gestase bajo los auspicios de un sacerdote vudú.

La segunda ocupa los capítulos IV.- Las masas de Santo Domingo Comienzan y V.- Y las masas de París completan, describen el desarrollo de la revolución haitiana, desde sus comienzos en la clandestinidad de una reunión dirigida por un sacerdote vudú a la generalización por toda la colonia. Destaca el vínculo que establece entre la revolución en Santo Domingo y la Revolución Francesa, dado que ambas discurren prácticamente parejas y los contactos entre ambas revoluciones, en continentes separados, parece establecer paralelismos entre ellas. En diversas ocasiones la Revolución envía a la colonia a comisarios, bien para controlar los estallidos insurreccionales de mulatos, negros y colonos, como para difundir los decretos de la Convención Nacional que afectan a las colonias, como el decreto de abolición de la esclavitud de 1796.

La tercera parte ocupa cuatro capítulos; VI.- La ascensión de Toussaint; VII.- Los mulatos lo intentan y fracasan; VIII.- Los propietarios blancos de esclavos, una vez más; y IX.- La expulsión de los británicos. En ella el autor describe con detalle el progresivo ascenso al poder del líder negro, que demuestra en el campo de batalla y en la guerra diplomática sus grandes dotes para el liderazgo. Además, no deja James de reprocharle a la sociedad de Santo Domingo, sobre todo a la población blanca, pero también a la población mulata, su racismo descarnado y que antepongan sus intereses personales a los intereses generales. En estos capítulos se acentúa aún más el tono panegírico del libro, que busca sin excusas ensalzar la figura de Toussaint L’Ouverture, resaltando sus características positivas y dejando un tanto en segundo término aquellos aspectos que de alguna manera contribuyen a dar algunas sombras a la vida del personaje. Sin duda el hecho de que las masas de esclavos sublevados derroten a los ejércitos imperiales supone, además de la constatación de una realidad histórica, que en este proceso la lucha por la emancipación de los esclavos supone un “plus” para el combate que a la larga resulta definitiva.

Finalmente, la cuarta parte, que abarca los capítulos del X.- Toussaint obtiene el poder; XI.- El cónsul negro; XII.- La burguesía se prepara para restablecer la esclavitud; al XII.- La Guerra de la Independencia, analiza el gobierno de Toussaint y las consecuencias de la derrota frente a la invasión napoleónica. El vínculo entre la colonia y la metrópoli no llega a romperse nunca durante el gobierno de L’Ouverture, pero sí atraviesa serias dificultades, que le llevan en ocasiones a flirtear con veleidades independentistas, como ocurre con la promulgación de la Constitución de 1801. Con todo, Toussaint muere encarcelado en Francia por orden del Emperador, sin renunciar a su nacionalidad francesa. El gobierno de Dessalines, que sigue a la muerte de Toussaint establecerá en 1804 la independencia de Haití con respecto a la potencia colonial, pero estará marcado por la venganza y por un genocidio que afecta a la población blanca de la isla. Parece que el país nunca se recuperó de los desastres de una larga guerra contra Francia, plagada además por insurrecciones internas, de lo que probablemente derive que la colonia más próspera del Imperio Francés haya terminado en uno de los países más pobres del planeta.

4.3.- ALGUNOS COMENTARIOS CRÍTICOS.

Partiendo del hecho de que el libro lo escribe C.L.R. James en 1938, no se le puede reprochar que su análisis sea marxista y que centre su desarrollo teórico en la superestructura económica. El modo de producción esclavista, que Marx establece como el primer peldaño de la escalera histórica que desembocará en el socialismo, lo sitúa James en el origen de la revolución de los esclavos de Santo Domingo, aunque el resultado final diste tanto del socialismo como el mismo esclavismo. Tampoco se le puede reprochar al autor ese franco desprecio que destila el texto respecto al Imperio Británico y al “ejército de Su Majestad”, habida cuenta de su nacimiento en una colonia británica. Porque, sea como fuere, lo cierto es que el historiador es hijo de su época y producto de su entorno socio-cultural.

Sin embargo, sí hay algunos aspectos que, desde mi punto de vista pueden reprochársele al autor de “Los Jacobinos Negros”. La primera es que el desarrollo de la narración se trunca cuando aparece en escena Toussaint L’Ouverture, cuya influencia en la revolución haitiana, que es indudable, resulta un tanto exagerada por James hasta el punto que da la impresión de que haya sido él solo el autor de la independencia de Haití, cuando, sin ir más lejos, el autor reconoce que jamás renegó de la “madre patria”, Francia, incluso cuando por orden de Napoleón murió de hambre y enfermedad en una mazmorra infecta de París. No deja de ser evidente, al menos en mi opinión, la relación de L’Ouverture en la revolución de 1791 en Haití y Lenin en la revolución de 1917 en la Rusia zarista. El tono mesiánico que alumbra el texto de James parece otorgar a Toussaint el liderazgo de la lucha contra la opresión, en este caso racial, equiparándola a la lucha de Lenin contra la opresión clasista. La lucha de clases marxista transformada, en un contexto histórico y social diferente, tal vez para justificar su validez o vigencia, en una lucha de “razas”. En mi opinión, una interpretación forzada del materialismo histórico marxista para convertir al ser humano negro en la clase trabajadora y a la burguesía colonial (blanca, criolla y también mulata) en la clase dominante, opresora, que se queda con la plusvalía del trabajo esclavista. Si Marx pensó que era un moderno Prometeo, que le había robado el fuego a los dioses para entregárselo a la humanidad desinteresadamente, James piensa, o esa impresión me da, que L’Ouverture es ese súper héroe mesiánico que le arrebata la isla a la pérfida metrópoli para entregársela, ofrendando para ello su propia vida, a las masas esclavas finalmente liberadas por el supremo sacrificio de su abnegado líder.

Con todo, sigo creyendo que el estudio de James sobre la independencia de Haití, a pesar de ser un trabajo sin duda riguroso, pese a dedicar más páginas de lo que yo consideraría aconsejable a loar la figura del “salvador”, no aborda la cuestión de cómo afecta al resto del continente americano. Parece que la revolución haitiana, si leemos sólo a James, haya sido un fenómeno aislado y endémico de esa isla y que no hay atenido a penas repercusión en el resto del mundo. No así aborda la cuestión de la Revolución Francesa, cuya influencia, no sólo en Haití sino en todas las sociedades humanas, queda bien patente a lo largo del texto, sobre todo en el capítulo V.- Y las masas de París completan, en que analiza no sólo la influencia de la Revolución en Haití, sino la Revolución en sí misma. Interesante es el análisis del proceso que lleva a la Convención a declarar la abolición de la esclavitud , pese a que el tono siga siendo exaltado.

James, además, deja un poco – bastante – en el aire la influencia de la independencia de las 13 colonias estadounidenses, culminada en 1783, cuando Gran Bretaña reconoce la independencia de sus colonias en Norteamérica. Máxime cuando el problema de la esclavitud está en el centro de la historia de los Estados Unidos de América , país que como ya se ha dicho no reconoció la independencia de Haití hasta 1862 (Alcázar, Tabanera et. al., 2007). Tampoco analiza la repercusión de la única revolución independentista conducida por la población esclavista y que conduce a la constitución de un estado-nación negro, para el resto de procesos de independencia de las colonias españolas en América. La cuestión indígena en las colonias españolas será también, como en el caso de los Estados Unidos, una cuestión fundamental en el desarrollo de los procesos de independencia. Obviamente, siguiendo caminos diferentes, desde la integración en Bolivia, Ecuador, Perú, hasta el exterminio en Argentina. Pero, en todo caso, la cuestión esclavista, importantísima en países como, por ejemplo Brasil – cierto que colonia portuguesa, no española – debió de tener en cuenta el caso haitiano, que debió de producir alguna inquietud.

5.- CONCLUSIONES.

Resulta ineludible establecer una relación de mutua influencia entre tres revoluciones que, de una u otra manera, han marcado de manera determinante el desarrollo de la Historia. Cronológicamente: la revolución estadounidense, la revolución francesa y la revolución haitiana. Si la independencia de las 13 colonias de Gran Bretaña en Norteamérica en 1783 demostró a las potencias coloniales europeas que sus ejércitos, los más poderosos del mundo, podían ser derrotados por un puñado de colonos que luchan por liberarse del yugo de la metrópoli, cuyo único interés en las colonias era su explotación económica; la revolución francesa de 1789 demuestra, o pone en el debate, el triunfo de la burguesía y la decadencia del Antiguo Régimen, confirmando el ascenso y definitiva hegemonía de los ideales de la Ilustración; y la revolución haitiana de 1791 pondrá de manifiesto que la esclavitud no sólo era el origen de un modo de producción que se sustentaba en la afirmación de Hobbes de que “el hombre es un lobo para el hombre” – también para la mujer sirve ese paradigma – sino que también podía serlo de la lucha por la dignidad del ser humano y ésta podía impulsar la creación de una nación, que podía estar dirigida por esclavos negros. En esa relación se encaja “Los Jacobinos Negros”, que sirve de enlace entre los tres procesos revolucionarios y que busca un nexo común, que no es otro que el triunfo de la razón.

La influencia del marxismo en la historia, además de en otras disciplinas digamos académicas o científicas, es indiscutible. La tesis del materialismo histórico, por el que las sociedades evolucionan, o se desarrollan, a través de la resolución de la lucha de clases, que enfrenta a la clase obrera con la nueva clase emergente, la burguesía, que ha hecho ya su revolución, es un argumento central de muchas disciplinas que estudian al ser humano, bien sea para confirmarla o bien para ratificarla. En cualquier caso, la influencia marxista de C.L.R. James es indiscutible y su análisis pivota, como no podía ser de otra manera, sobre la superación por las clases oprimidas del modo de producción que causa esa opresión, en este caso el esclavismo, que Karl Marx sitúa en la fase previa al desarrollo del modo de producción feudal. La revolución se plantea, entonces, en esta tesitura, como la única vía posible para alcanzar la fase posterior, dentro de un plan trazado de antemano que conduce, inexorablemente, al socialismo. Lo que pasa es que la revolución esclavista, que consiguió la independencia para Haití y que liberó a las personas esclavas de la opresión de la metrópolis, no configuró el paraíso socialista sino el infierno de un capitalismo subdesarrollado. Tal vez a Haití le falte transitar por la revolución burguesa, o tal vez el plan trazado por Marx haya fallado estrepitosamente en este caso, pero sea cual fuere el futuro del país, el presente es poco tranquilizador.

Sí que es necesario destacar que Los Jacobinos Negros, sin renunciar al rigor documental que debe presidir toda obra histórica con pretensiones científicas, tal como atestigua el apéndice documental que incorpora el libro, utiliza un estilo narrativo que hace atractiva la lectura. Sin embargo, en ocasiones, el panegírico que realiza de la figura de Toussaint L’Ouverture remite a la metodología de la Historia clásica, centrada en el estudio de las obras de las grandes figuras de la Historia, casi sin tener en cuenta el protagonismo de las masas. Nada más alejado, desde mi punto de vista, del marxismo y en consecuencia de su aplicación a la Historia como disciplina de las ciencias humanas. Más aún en el caso de una revolución como la que conduce a la independencia de Haití, en la que el indudable protagonismo de las masas es tan importante que resulta imposible concebirla sin ellas. Ni Toussaint L’Ouverture hubiera sido quien fue, ni Haití hubiera alcanzado su independencia sin el sacrificio de miles de esclavos negros, que entregaron sus vidas en la lucha por su emancipación, más que por la independencia de su país, en la que probablemente poca gente pensó en ese momento. Sin duda tiene razón James cuando otorga al esclavismo la espoleta que hizo explotar la revolución, ya que, como dice el propio autor “Trabajando como animales, los esclavos vivían como animales ”.

Queda por señalar que se echa a faltar un análisis, o siquiera una referencia al papel que juega en el proceso de independencia, en la revolución protagonizada por la población esclava, la religión, tanto el catolicismo como el vudú. La única referencia, relativa a la condición de sacerdote vudú de Boukman, quien incita la revolución en 1791, y alguna mención a la Iglesia Católica sin mucha profundidad. Probablemente, en una colonia francesa, que había sido una monarquía absoluta católica, aunque tras la Revolución esto va a cambiar, la presencia de la Iglesia Católica en la isla debió de ser importante y sus representantes debieron de jugar un papel en la revolución de los esclavos. James no deja claro cuál fue la postura de la Iglesia en este asunto, tal vez porque no fuera la que se espera, dados los antecedentes de la institución y lo que a posteriori va a ocurrir cuando tenga que decidirse si apoyan a las clases populares o a las clases privilegiadas.

Finalmente, para concluir, también se hace necesario dejar algunas palabras sobre el protagonista indiscutible del libro de James, Toussaint L’Ouverturecuyas raíces africanas sitúan su origen en la “aristocracia” tribal , no es un personaje corriente sino que, si hacemos caso a las notas biográficas que desliza el autor, se trata de una persona que ya desde la cuna parece estar destinada a jugar un papel en la Historia. De ahí que su etapa como esclavo del conde de Bréda no esté marcada por las mismas condiciones miserables de existencia que el resto de los esclavos y que su incorporación tardía a la revolución de Haití no tuviera sino un camino irremediablemente, diría yo, ascendente, para terminar gobernando Santo Domingo. Eso sí, como dice el refrán, “cuánto más arriba se llega, de más alto es la caída”, y de esa manera terminó sus días Toussaint L’Ouverture, encerrado en una insalubre mazmorra de París, abandonado incluso por su patria, a la que profesaba un amor incondicional. Sin embargo, otros personajes, como Jean François, Biassou, Jeanou, Beauveais, Rigaud, incluso Dessalines, pasan a un poco justificable segundo plano, cuando me da la impresión que su papel en el desarrollo de los acontecimientos da para que este relegamiento no se hubiera producido nunca.

6.- BIBLIOGRAFÍA.

- JAMES, C.L.R. Los Jacobinos Negros. Toussaint L’Ouverture y la Revolución de Haití. Turner, Fondo de Cultura Económica, Madrid 2003 (edición 1980).

- DEL ALCÁZAR, J., TABANERA, N., et. al. Historia Contemporánea de América. P.U.V., Valencia, 2007.

- LUCENA, M. Breve historia de Latinoamérica. Cátedra. Madrid, 2007.

- FERNÁNDEZ, A. Historia Universal. Edad Contemporánea. Vicens Vives. Barcelona, 2006.

- http://es.wikipedia.org/wiki/Lista_de_gentilicios_ordenada_alfab%C3%A9ticamente.

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- http://www.ariadnatucma.com.ar/view.php?id=80&type=article.

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